Para salir de deudas paso a paso necesitas hacer cuatro cosas, y en este orden: sumar toda tu deuda en un papel para conocer la cifra real, dejar de generar deuda nueva desde hoy, ordenar lo que debes de más caro a más barato según su TAE y amortizar con un método sistemático (avalancha o bola de nieve) mientras negocias con tus acreedores. No hay atajos serios: con un plan por fases y constancia, lo realista es tardar entre dos y cinco años en liquidar unas deudas de consumo, según su volumen y tus ingresos.
Yo también estuve ahí. En 2016 debía 38.000 € repartidos entre dos tarjetas revolving, el préstamo del coche y un descubierto que se renovaba solo cada mes. Tardé cuatro años en salir y cometí casi todos los errores que voy a contarte. Esta guía es la que me habría gustado encontrar aquella primera noche en la que busqué «cómo salir de deudas» a las tres de la madrugada, con el estómago encogido. Sin milagros, sin sermones y con números delante.
Fase 0: mira el número que nadie quiere mirar
Antes de hablar de métodos toca hacer lo más difícil de todo el proceso, y no exagero: sumar tu deuda total. La mayoría de las personas endeudadas no sabe cuánto debe en realidad, porque mirarlo duele. Yo estuve más de un año pagando cuotas sin atreverme a hacer esa suma. El día que por fin la hice, lloré en la mesa de la cocina. Y ese mismo día empecé a salir.
- Reúne todos los contratos: tarjetas, préstamos personales, financiación del coche, compras a plazos, descubiertos y minicréditos si los hay.
- Apunta tres datos de cada deuda: saldo pendiente, TAE (el coste real anual; viene en el contrato y en la app del banco) y cuota mensual.
- Suma los saldos en un papel, a mano. No en la cabeza ni en una nota del móvil: en un papel que puedas mirar cada semana.
Ese número es tu punto de partida. No es tu culpa ni es tu sentencia: es solo la distancia que vas a recorrer. Todo lo que viene a continuación existe para hacerlo bajar.
Fase 1: frena la sangría
No se puede vaciar una bañera con el grifo abierto. Antes de amortizar nada, corta la entrada de deuda nueva:
- Deja de pagar el día a día con tarjetas de crédito. Pásate a débito o a efectivo, aunque las primeras semanas te sientas desnudo. Si la tarjeta no está en la cartera, no se usa.
- Ni un minicrédito más. Un préstamo rápido para tapar otro agujero es gasolina al fuego: sus intereses y comisiones pueden convertir 300 € en 500 € en pocos meses.
- Desactiva el pago aplazado automático de tus tarjetas y pide bajar los límites de crédito para quitarte la tentación de encima.
- Cuéntalo en casa. Da vergüenza, lo sé de primera mano, pero intentar salir de deudas a escondidas de tu pareja es hacerlo con una mano atada a la espalda.
Fase 2: un presupuesto de emergencia, no para toda la vida
Olvídate de presupuestos perfectos con quince categorías y una app de pago. Necesitas un presupuesto de guerra con tres bloques: lo imprescindible (vivienda, comida, suministros y el transporte para trabajar), las cuotas de tus deudas y una cantidad pequeña —aunque sean 30 € al mes— para respirar sin sentir que vives castigado. Todo lo demás se congela mientras dure la fase intensiva, que no es para siempre.
Hazlo con lápiz y papel o con una hoja de cálculo sencilla. En Finanzas para Todos, el portal de educación financiera del Banco de España y la CNMV, tienes plantillas de presupuesto gratuitas que funcionan de sobra. El objetivo de esta fase es una sola cifra: cuántos euros libres puedes destinar cada mes a matar deuda por encima de los mínimos. Aunque salgan 80 €, valen. Con método, 80 € constantes hacen más que 300 € un mes sí y tres no.
Fase 3: ordena tus deudas de más cara a más barata
Aquí se comete el error que a mí más dinero me costó: confundir la cuota con el coste. La deuda más peligrosa no es la de la cuota más alta, sino la de la TAE más alta, porque es la que más crece cada mes que sigue viva. Este es el orden orientativo del coste habitual de las deudas de consumo en España:
| Tipo de deuda | TAE orientativa | Prioridad de pago |
|---|---|---|
| Minicréditos y préstamos rápidos | Muy alta; en términos equivalentes supera con frecuencia el 100 % | 1.ª: elimínalos ya |
| Tarjeta revolving | 18-25 % | 2.ª |
| Descubierto en cuenta | En torno al 10 % más comisiones | 3.ª |
| Préstamo personal | 6-9 % | 4.ª |
| Financiación del coche | 7-10 % | 4.ª o 5.ª, según contrato |
| Hipoteca | 2-4 % | Última |
Un apunte sobre las revolving, que fueron mi agujero principal: pagando solo la cuota mínima apenas amortizas capital, porque casi todo se va en intereses, y la deuda puede alargarse durante años aunque no vuelvas a usar la tarjeta. El Portal del Cliente Bancario del Banco de España explica con simuladores cómo funciona este tipo de crédito; si tienes una, dedícale diez minutos y entenderás por qué llevas tanto tiempo pagando sin avanzar.
Fase 4: negocia con tus acreedores (se puede, y no eres el primero)
Los bancos prefieren cobrar menos a no cobrar nada. Cuando llamé a la entidad de mi primera revolving estaba convencida de que me colgarían; salí de la llamada con la deuda convertida en un préstamo personal a tipo fijo bastante más bajo. Esto es lo que puedes pedir, de mejor a peor:
- Reducción del tipo de interés, o convertir la revolving en un préstamo personal con cuadro de amortización cerrado y fecha de fin.
- Ampliación del plazo para bajar la cuota, sabiendo que pagarás más intereses en total: es un alivio, no un regalo.
- Carencia temporal (pagar solo intereses unos meses) si atraviesas un bache puntual, como un despido o una baja.
Y esto es lo que no debes aceptar jamás: convertir deuda de consumo en deuda con garantía hipotecaria sobre tu vivienda, ni pedir a un familiar que te avale. Si crees que tu revolving tiene un interés abusivo, asociaciones de consumidores como OCU o Asufin publican guías y modelos gratuitos para reclamar; desconfía de cualquier despacho que te cobre todo por adelantado para «borrar» tus deudas.
Fase 5: amortiza con método — avalancha o bola de nieve
Con el grifo cerrado y las deudas ordenadas, la mecánica es simple: cada euro libre del mes va a una sola deuda, mientras pagas los mínimos de todas las demás. Cuando esa deuda muere, su cuota entera se suma al ataque de la siguiente. Hay dos métodos serios para elegir el orden, y los dos funcionan; la diferencia es psicológica:
| Criterio | Bola de nieve | Avalancha |
|---|---|---|
| Orden de pago | De la deuda más pequeña a la más grande | De la TAE más alta a la más baja |
| Ventaja principal | Victorias rápidas que mantienen la moral alta | Es el que menos intereses paga en total |
| Inconveniente | Puede salir algo más caro en intereses | La primera victoria puede tardar meses en llegar |
| Para quién | Para quien necesita ver resultados pronto para no abandonar | Para quien aguanta la constancia mirando el ahorro total |
Yo empecé con bola de nieve porque necesitaba ganar pronto alguna batalla, y cuando cayó la primera deuda me pasé a avalancha. No es una religión: es una herramienta. Elige el método que de verdad vayas a mantener durante años.
Fase 6: tu primer colchón, pequeño pero tuyo
Suena contradictorio ahorrar mientras debes dinero, pero un minifondo de emergencia de entre 500 y 1.000 € es justo lo que evita que la próxima avería del coche o la próxima factura del dentista te devuelva a los minicréditos. Se construye antes de la amortización intensiva, en una cuenta separada que no veas al abrir la app. Cuando la última deuda cara esté pagada, ese colchón crece hasta cubrir de tres a seis meses de gastos. El día que miré mi cuenta y vi 1.000 € que eran míos, sin dueño esperándolos, entendí que la película había cambiado de género.
Fase 7: cuando la última cuota esté pagada
Llegará, aunque hoy no te lo creas. Y ese día descubrirás algo curioso: llevas años viviendo sin ese dinero, así que puedes seguir «pagando la cuota»… pero a ti. La misma transferencia mensual que antes iba al banco pasa primero a completar tu colchón y, con el tiempo y sin prisa ninguna, a construir patrimonio. De esa segunda etapa hablaremos también en este blog —cómo poner a trabajar el primer dinero libre con cabeza, con liquidez y sin vendedores de humo—, pero su momento es después del colchón, nunca antes. El orden importa: primero las deudas caras, luego el colchón, luego lo demás.
Las cuatro trampas que alargan el agujero
- Reunificadoras de deudas con anuncio en televisión. Suelen convertir deudas de consumo en una hipoteca a veinte años con comisiones altas: la cuota baja, el coste total se dispara y, encima, pones tu casa como garantía.
- Minicréditos para «llegar a fin de mes». Son el tipo de deuda más caro que existe y el que más rápido se descontrola. Si estás en esta guía, ya no son una opción.
- Despachos que prometen borrar tus deudas cobrando por adelantado. La ley de segunda oportunidad existe y funciona, pero infórmate primero por vías oficiales y huye de quien cobra cuotas altas antes de mover un solo papel.
- Pagar solo los mínimos «para ir tirando». En una revolving, el mínimo es la trampa perfecta: la sensación de estar pagando con el resultado de no estar amortizando casi nada.
¿Cuánto se tarda de verdad en salir de deudas?
Depende de una fracción muy simple: tu deuda total entre lo que puedes destinar cada mes por encima de los mínimos. Si debes 15.000 € y liberas 400 € al mes, hablas de unos tres o cuatro años contando intereses. Yo tardé cuatro años con 38.000 €, dos nóminas medianas en casa y muchos recortes que dolieron. ¿Es lento? Sí. ¿Se acaba? También. Y si los números no salen de ninguna manera —si ni congelando todo lo congelable cubres los mínimos—, la salida no es otro préstamo: es asesorarte sobre la ley de segunda oportunidad, el mecanismo legal que permite renegociar o cancelar deudas cuando de verdad no se pueden pagar.
Preguntas frecuentes
¿Qué deuda pago primero si solo puedo con una?
La de mayor TAE, que casi siempre será un minicrédito o una tarjeta revolving. Sigue pagando el mínimo de todas las demás para no entrar en impago y concentra cada euro extra en esa. Es la que más crece cada mes, así que es la que más dinero te ahorra al desaparecer.
¿Es buena idea reunificar todas mis deudas en una?
Casi nunca, si implica hipotecar tu vivienda o pagar comisiones de apertura elevadas. Puede tener sentido agrupar deudas caras en un préstamo personal más barato con tu propio banco, sin garantías nuevas ni plazos eternos. Compara siempre el total a devolver, nunca solo la cuota mensual.
¿Qué pasa si dejo de pagar un préstamo personal?
Primero llegan los intereses de demora y las llamadas de recobro; después, la inclusión en ficheros de morosos como ASNEF y, si el impago se enquista, una posible demanda que puede acabar en embargo de parte de la nómina dentro de los límites legales. Si ves venir el impago, negocia antes: hay mucho más margen antes de la primera cuota impagada que después.
¿Cuándo conviene la ley de segunda oportunidad?
Cuando has hecho números con honestidad y no puedes pagar ni renegociando. Es un mecanismo judicial que permite cancelar total o parcialmente las deudas de particulares y autónomos de buena fe. Tiene requisitos y consecuencias sobre tu crédito futuro, así que infórmate con un abogado especializado antes de decidir, y desconfía de quien te la venda como un trámite mágico e instantáneo.
¿Debo ahorrar o pagar deudas primero?
Las dos cosas, en este orden: un minifondo de 500 a 1.000 € primero, para que ningún imprevisto te obligue a pedir de nuevo, y después toda la potencia de fuego contra las deudas caras. Invertir viene mucho más tarde, cuando no queden deudas con intereses de dos dígitos y tu colchón esté completo.
Y ahora, tu tarea de hoy. No es leer otro artículo ni instalarte nada: es coger un papel y hacer la suma de la fase 0. Solo eso. Veinte minutos, todos los contratos, un número final escrito a mano. Cuando lo tengas delante, respira: yo también estuve ahí, y hoy escribo esto desde el otro lado. Se sale.


