Pago mínimo de la tarjeta: la cuenta real mes a mes

Pago mínimo de la tarjeta: la cuenta real mes a mes

Llevas cuatro años pagando la tarjeta todos los meses, sin fallar uno, y el saldo sigue siendo casi el mismo que el primer día. No es mala suerte ni es que gastes sin darte cuenta: es aritmética. El pago mínimo no es una cuota pequeña por deferencia contigo, es la cuota calculada para que la deuda dure. Aquí tienes la cuenta entera, recibo a recibo, con números que puedes rehacer esta tarde con la calculadora del móvil.

Qué paga de verdad el pago mínimo de la tarjeta

Una tarjeta aplazada te cobra intereses cada mes sobre el saldo que sigue vivo. Por eso tu recibo se parte siempre en dos trozos: uno se queda en intereses y el otro, el único que importa, baja la deuda. El pago mínimo es la cuota más pequeña que el contrato te permite abonar sin entrar en impago, y en muchas tarjetas ese segundo trozo es casi simbólico.

Los contratos hablan de TIN y de TAE, y conviene no confundirlos. El TIN es el tipo nominal anual: si el tuyo pone un 24 %, el tipo mensual es 24 dividido entre 12, o sea, un 2 % cada mes. La TAE es ese mismo interés con la capitalización ya contada: 1,02 elevado a 12, menos 1, da un 26,82 %. Quédate con el 2 % mensual, porque es el número que manda en todo lo que viene después.

La cuenta del primer recibo: 50 euros que no son 50 euros

Vamos con un caso redondo para que puedas seguirlo paso a paso: 1.500 euros de saldo, un 2 % mensual y una cuota fija de 50 euros.

Primer recibo. El interés del mes es 1.500 × 0,02 = 30 euros. Como pagas 50, solo 20 bajan la deuda y el saldo queda en 1.480. Segundo recibo: 1.480 × 0,02 = 29,60 euros de interés y 20,40 de amortización, saldo 1.459,60. El mecanismo es siempre ese, y el trozo que amortiza crece muy despacio porque el interés baja muy despacio.

Repite la operación hasta el final y salen 46 recibos de 50 euros más uno último de 13,66: 2.313,66 euros pagados por una deuda de 1.500. Son 813,66 euros de intereses y 47 meses, casi cuatro años de recibos por una compra que a lo mejor ya ni recuerdas.

El mínimo porcentual: la deuda que se encoge un 1 % al mes

Muchas tarjetas no fijan una cuota en euros, sino un porcentaje del saldo. Supongamos un 3 %: sobre 1.500 euros, el recibo del primer mes son 45 euros. El interés sigue siendo 30, así que amortizas 15.

Y aquí está la trampa que más me cuesta explicar sin que a alguien se le caiga el alma al suelo: si pagas el 3 % y te cobran el 2 %, cada mes amortizas exactamente el 1 % del saldo. Tu deuda se multiplica por 0,99 una y otra vez. Para reducirla a la mitad hacen falta 69 meses, porque 0,99 elevado a 69 da 0,4998: casi seis años para pasar de deber 1.500 euros a deber 750. Y la cuota encoge contigo, así que el final nunca termina de llegar.

En la práctica, todos los contratos que he leído con clientes ponen un suelo en euros por debajo del cual la cuota no baja, y ese suelo es lo único que impide que el plazo se estire para siempre. Mira el tuyo: si dice «el 3 % del saldo o 18 euros, lo que resulte mayor», el suelo solo entra en juego cuando ya debes poco.

Reparto del recibo del pago mínimo: un trozo grande de intereses y uno pequeño de deuda, con el saldo casi plano
Arriba, el reparto de un recibo de 50 euros sobre un saldo de 1.500 al 2 % mensual: 30 euros de intereses y 20 de deuda. Abajo, la curva del saldo con el mínimo porcentual, que solo se multiplica por 0,99 cada mes y tarda 69 meses en llegar a la mitad.
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La tarde en la que una clienta vio su propia cuenta

Me acuerdo de una sesión en Basauri, un martes de febrero con la ventana empañada y el radiador tosiendo debajo. Una clienta, la llamaré Rocío, llegó con catorce extractos impresos en papel térmico, algunos ya descoloridos, sujetos con una pinza de tender. Los traía ordenados por fecha. Estaba convencida de que lo hacía bien, porque en cuatro años no había fallado un solo recibo.

Le pedí que buscara el TIN en la letra pequeña y que multiplicara su saldo por el tipo mensual con la calculadora del móvil. Lo hizo ella; yo no toqué el teléfono. Cuando le salió el número lo leyó en voz alta dos veces, como si la segunda fuera a dar otro resultado. Más de la mitad de lo que pagaba cada mes se iba en intereses.

Nos quedamos un rato calladas, con el ruido del radiador. Luego cogió el rotulador amarillo que llevo siempre en el bolso y subrayó la cifra en el extracto de arriba del todo. «Esto no es pagar», dijo. «Esto es alquilar la deuda». No se me ha ocurrido nunca una definición mejor del pago mínimo.

Qué cambia si subes la cuota 25 euros

Misma deuda de 1.500 euros, mismo 2 % mensual, pero 75 euros al mes en lugar de 50. Sales en 25 recibos de 75 más uno último de 59,81: 1.934,81 euros en total, de los cuales 434,81 son intereses.

Compara las dos cifras: 813,66 euros frente a 434,81. Veinticinco euros más al mes te ahorran 378,85 euros de intereses y te quitan 21 meses de encima, porque pasas de 47 recibos a 26. Y no es una metáfora: cada euro que quitas de ese saldo deja de costarte el 2 % mensual, el 26,82 % anual de la TAE del primer apartado.

Aquí está el límite donde la regla se rompe, y hay que decirlo. Si tu tarjeta liquida el total a fin de mes, la modalidad de pago total, no estás pagando intereses y nada de esto te afecta. Lo mismo si estás dentro de un periodo promocional sin intereses: mientras el tipo sea cero, el pago mínimo no te cuesta dinero, solo tiempo. El problema empieza el día en que se acaba la promoción y el saldo sigue ahí.

Los tres datos que tienes que buscar esta tarde

No hace falta una hoja de cálculo ni una asesoría. Hacen falta tres datos y los tres están en tu contrato o en el extracto: el saldo pendiente, el TIN anual (divídelo entre 12 y tendrás el mensual) y la modalidad del mínimo, es decir, si es una cuota fija en euros o un porcentaje del saldo.

Con eso ya puedes calcular tu primer recibo a mano: saldo por tipo mensual son los intereses, y tu cuota menos esos intereses es lo único que baja la deuda. Si el resultado te parece ridículamente pequeño, no te has equivocado en la cuenta. Es el producto funcionando exactamente como fue diseñado.

Preguntas frecuentes

¿Pagar el mínimo perjudica mi historial? Mientras pagues en plazo no hay impago, y por ahí no te va a venir el problema. El daño es otro y es más silencioso: arrastras un saldo vivo durante años, esa deuda cuenta cuando pides cualquier otra financiación y el dinero que se va en intereses ya no vuelve. Un historial impecable y 813 euros menos en el bolsillo siguen siendo 813 euros menos.

Tengo varias tarjetas, ¿pago el mínimo en todas? El mínimo en todas para no entrar en impago y todo el excedente, hasta el último euro, a la del tipo mensual más alto. La razón es una cuenta de una línea: cada 100 euros que quitas de una tarjeta al 2 % mensual te ahorran 2 euros al mes siguiente, y esos mismos 100 euros en una al 1 % te ahorran 1. Cuando la primera queda a cero, su cuota entera se suma a la siguiente.

¿Y si un mes no llego ni al mínimo? Llama antes del vencimiento, nunca después. Antes eres una persona que avisa y se puede hablar de reducir la cuota o de aplazar un recibo; después eres un impago con comisión encima y la conversación ya la lleva otro departamento. Y pide siempre por escrito lo que te ofrezcan, aunque sea por el chat de la aplicación.

Puntos clave

  • El pago mínimo no es una cuota pequeña: es la cuota que mantiene la deuda viva el máximo tiempo posible.
  • TIN entre 12 te da el tipo mensual. Con un 24 % anual son 30 euros de interés al mes sobre un saldo de 1.500.
  • Con 50 euros de cuota pagas 2.313,66 por 1.500 de deuda: 813,66 de intereses en 47 recibos.
  • Si el mínimo es un 3 % del saldo y el interés un 2 %, la deuda solo baja un 1 % al mes y tarda 69 meses en reducirse a la mitad.
  • Subir la cuota de 50 a 75 euros ahorra 378,85 euros y 21 recibos: cada euro amortizado se ahorra el 26,82 % anual de la tarjeta.
Amaia Torreblanca

Amaia Torreblanca

Educadora financiera especializada en salida del sobreendeudamiento

Amaia Torreblanca es educadora financiera especializada en sobreendeudamiento familiar. Tras saldar las deudas que arrastró durante años, se formó en finanzas personales y lleva más de ocho años acompañando a personas y familias en planes de pago realistas, negociación con entidades y reconstrucción del ahorro. En deuda.io escribe guías paso a paso sobre cómo salir del agujero y cómo poner a trabajar el primer colchón, siempre desde la experiencia propia y sin promesas de rentabilidad.

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